Está bien, y ya sabemos que Hugo Chávez es un tipo con ansias dictatoriales que intenta perpetuarse en el poder por medio de las instituciones con las que fue elegido, que tiene desperdigada y desprestigiada a la oposición, que amordaza a la prensa, que ordena disparar contra las manifestaciones opositoras y que usa el petróleo para hacer mala praxis en política internacional para desequilibrar a América Latina.
Ahora bien, si los venezolanos lo eligen, ¡que en su salsa se lo coman! Los que vivimos en países libres, donde la democracia es medianamente seria y que podemos decir lo que creemos (al menos casi todo), debemos levantar la voz, apuntar los defectos generales y de los generales (disculpen el facilismo), pero llega un momento en que nada se puede hacer si los venezolanos deciden democráticamente –se puede decir esto, porque a esta altura sabemos que Chávez no necesita hacer fraude para perpetuarse– quedarse con él hasta que les reviente la podredumbre o si los cubanos siguen defendiendo, sin información libre ni verdadera, que se mantenga el régimen de la isla.
¿Pero debemos acusar a Chávez de dictador sólo por querer presentarse infinitas veces a las elecciones? Pues no, lo siento pero no es un dictador, SÓLO, por eso. Si se presenta a las elecciones infinitas veces y sale una y otra vez es nada más y nada menos que un tipo con ansias de reconocimiento público que le encanta estar manejando los hilos del poder, y quizás poco más. Ahora bien, si usa mal ese poder para machacar a sus opositores y no para ayudar a los que lo aúpan y a los que no lo aúpan, estamos hablando de otro nivel.
España es una democracia, creo que nadie se atreva a dudar esto. Y sin embargo tiene una ley electoral que permite a los cargos electos presentarse tantas veces como quieran. Es democrático, es verdad, pero no deja de ser una malformación de la democracia. Felipe González estuvo casi 15 años como presidente de gobierno de España y nadie lo acusa de dictador, y en Andalucía existe ahora mismo un presidente de una comunidad autónoma, Manuel Chaves, que tiene la friolera de 20 años presidiendo la junta, algo que no se entiende del todo en un personaje con tan bajo nivel cultural y poca cultura del debate y la polémica inteligente. ¿Entonces es Chaves, el andaluz, un dictador? No, no lo es en términos legales porque tiene, primero, una oposición que lleva esos mismos 20 años tratando de ganarle en las elecciones, y porque tiene una sociedad civil que se moviliza, en la medida de lo posible, contra los desmanes que pueda cometer el poder del ejecutivo.
¿Quiere decir esto que es correcto, bueno o ético que un hombre gobierne tanto tiempo? La respuesta a la pregunta es bastante obvia. Lo dio el propio Simón Bolívar, al que Chávez, el venezolano, no se cansa de citar como inspirador de su gobierno:
“La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía.”
Simón Bolívar, discurso de Angostura, en 1818
No creo que haya que explicar mucho. Si acaso decir que Bolívar, que jugó a ser dictador también, tuvo una visión preclara que hoy día se puede evidenciar en Andalucía. Cuando un hombre se hace perpetuo en el poder las instituciones se atiborran de partidarios o, cuando menos, de opositores que no se atreven a levantar la voz por miedo a perder su puesto. Es lógico, está en la naturaleza humana: si este hombre que me gobierna va estar muchos años, no me sirve de mucho marcarme criticándolo y perder un empleo que está, seguramente, mejor pagado que en el mercado laboral. Y es aún peor, las asociaciones no gubernamentales, los representantes de la sociedad civil, las instituciones en general, son conscientes que aquellas que no se enfrentan al poder obtienen mejores beneficios de éste. Así que siempre se termina por elegir para dirigirlas a aquellos que mejor se alinean al poder. El clientelismo de las instituciones es más que escandaloso en aquellos sitios donde un hombre gobierna muchos años.
Es importante que España revise su ley electoral, que permite, a fin de cuentas, lo mismo que ahora Chávez, el venezolano, quiere para sí mismo y con lo que todos se escandalizan. Chávez, el venezolano, quiere reelegirse tantas veces como Chaves, el andaluz. Ni más ni menos. Deberíamos todos mirar a Estados Unidos, los malditos yanquis, a los que siempre se termina criticando con insultos soeces y poco serios como si fuera la dictadura más grande la historia –me lo ha dicho gente supuestamente cultivada– y sandeces de este tipo. Allí, en la “dictadura americana” que tanto odian algunos, un cargo electo dura ocho años, y sólo si el electorado considera que lo ha hecho bien en los primeros cuatro. ¡Qué ejemplo! Y sí, Chávez es un dictador. Lo digo por si acaso.
Ahora bien, si los venezolanos lo eligen, ¡que en su salsa se lo coman! Los que vivimos en países libres, donde la democracia es medianamente seria y que podemos decir lo que creemos (al menos casi todo), debemos levantar la voz, apuntar los defectos generales y de los generales (disculpen el facilismo), pero llega un momento en que nada se puede hacer si los venezolanos deciden democráticamente –se puede decir esto, porque a esta altura sabemos que Chávez no necesita hacer fraude para perpetuarse– quedarse con él hasta que les reviente la podredumbre o si los cubanos siguen defendiendo, sin información libre ni verdadera, que se mantenga el régimen de la isla.
¿Pero debemos acusar a Chávez de dictador sólo por querer presentarse infinitas veces a las elecciones? Pues no, lo siento pero no es un dictador, SÓLO, por eso. Si se presenta a las elecciones infinitas veces y sale una y otra vez es nada más y nada menos que un tipo con ansias de reconocimiento público que le encanta estar manejando los hilos del poder, y quizás poco más. Ahora bien, si usa mal ese poder para machacar a sus opositores y no para ayudar a los que lo aúpan y a los que no lo aúpan, estamos hablando de otro nivel.
España es una democracia, creo que nadie se atreva a dudar esto. Y sin embargo tiene una ley electoral que permite a los cargos electos presentarse tantas veces como quieran. Es democrático, es verdad, pero no deja de ser una malformación de la democracia. Felipe González estuvo casi 15 años como presidente de gobierno de España y nadie lo acusa de dictador, y en Andalucía existe ahora mismo un presidente de una comunidad autónoma, Manuel Chaves, que tiene la friolera de 20 años presidiendo la junta, algo que no se entiende del todo en un personaje con tan bajo nivel cultural y poca cultura del debate y la polémica inteligente. ¿Entonces es Chaves, el andaluz, un dictador? No, no lo es en términos legales porque tiene, primero, una oposición que lleva esos mismos 20 años tratando de ganarle en las elecciones, y porque tiene una sociedad civil que se moviliza, en la medida de lo posible, contra los desmanes que pueda cometer el poder del ejecutivo.
¿Quiere decir esto que es correcto, bueno o ético que un hombre gobierne tanto tiempo? La respuesta a la pregunta es bastante obvia. Lo dio el propio Simón Bolívar, al que Chávez, el venezolano, no se cansa de citar como inspirador de su gobierno:
“La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía.”
Simón Bolívar, discurso de Angostura, en 1818
No creo que haya que explicar mucho. Si acaso decir que Bolívar, que jugó a ser dictador también, tuvo una visión preclara que hoy día se puede evidenciar en Andalucía. Cuando un hombre se hace perpetuo en el poder las instituciones se atiborran de partidarios o, cuando menos, de opositores que no se atreven a levantar la voz por miedo a perder su puesto. Es lógico, está en la naturaleza humana: si este hombre que me gobierna va estar muchos años, no me sirve de mucho marcarme criticándolo y perder un empleo que está, seguramente, mejor pagado que en el mercado laboral. Y es aún peor, las asociaciones no gubernamentales, los representantes de la sociedad civil, las instituciones en general, son conscientes que aquellas que no se enfrentan al poder obtienen mejores beneficios de éste. Así que siempre se termina por elegir para dirigirlas a aquellos que mejor se alinean al poder. El clientelismo de las instituciones es más que escandaloso en aquellos sitios donde un hombre gobierna muchos años.
Es importante que España revise su ley electoral, que permite, a fin de cuentas, lo mismo que ahora Chávez, el venezolano, quiere para sí mismo y con lo que todos se escandalizan. Chávez, el venezolano, quiere reelegirse tantas veces como Chaves, el andaluz. Ni más ni menos. Deberíamos todos mirar a Estados Unidos, los malditos yanquis, a los que siempre se termina criticando con insultos soeces y poco serios como si fuera la dictadura más grande la historia –me lo ha dicho gente supuestamente cultivada– y sandeces de este tipo. Allí, en la “dictadura americana” que tanto odian algunos, un cargo electo dura ocho años, y sólo si el electorado considera que lo ha hecho bien en los primeros cuatro. ¡Qué ejemplo! Y sí, Chávez es un dictador. Lo digo por si acaso.



2 comentarios:
NO es extraño que, en una de sus peroratas para intentar convencer a muchos ingenuos y/o ignorantes que la reelección indefinida es lo más democrático que imaginarse pueda, Chávez (el venezolano) puso de ejemplo nada menos que a España y a Francia. Supongo que se le olvidó el caso de su tocayo "jandalú", porque repitió varias veces a Mitterrand y luego de unos veinte minutos de discurso sobre los demócratas, pasó a otro tema.
Antes de nada, decirle a la persona anónima que ha escrito el comentario, que se escribe "andaluz", a pesar de su ironía y comillas. ¡Basta de ignorancia y poca seriedad de esa rica cultura!.
Volviendo al artículo, lo de Chaves (andaluz), es un auténtica vergüenza lo que esá haciendo con Andalucía, que está a la cola de Europa en cosas tan importantes como educación, puestos de trabajo, y un largo etc. y lo peor de todo y creo que más grave, está generando un "auténtico cáncer" en la administración pública, si no piensas como ellos, te hacen la vida imposible, hasta que te largas o vas al psicólogo directo.
Por supuesto, volvemos a la ignorancia e imbecilidad de un pueblo o gran parte de él, que se aferra a los mismos. Patético. Debería en España cambiar entre muchas dos cosas, la 1ª- No hacer coaliciones entre partidos
2ª- No durar en el poder más de dos legislaturas
3ª- Pasar por pruebas mentales, por psicólogos y psiquiatras independientes, no del gobierno y así, con varios informes en la mano, poder saber si esa persona está capacitada mentalmente para gobernar a miles o millones de personas
Y a éstos "cerdos presidentes", ¡que dimitan, que dimitan!.
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