lunes, 2 de febrero de 2009

El escandaloso doble rasero de la izquierda con Castro

La manifestación a favor del régimen cu­bano celebrada ayer en Madrid con el apoyo de IU, el PCE y CCOO cubre de oprobio a una iz­quierda que se dice demócrata, que se llena una y otra vez la boca con las palabras «derechos hu­manos», pero que a la hora de la verdad es inca­paz de denunciar los atropellos de una dictadura.
El acto de ayer fue tramposo de principio a fin. En primer lugar, la fecha se escogió con el propósito de contraprogramar la concentración anunciada previamente para hoy en la que se denunciará la falta de libertades en la isla.

El propio lema de la convocatoria, Cuba no está sola, es un fraude. Los convocantes no apo­yan con este tipo de movilizaciones a los cuba­nos, sino al régimen; no a Cuba, sino a Fidel Castro. Si de verdad pretendieran lo mejor para los cubanos reclamarían para ellos los derechos y libertades exigibles para cualquier persona, empezando por el ejercicio del voto y la libertad de expresión.

El colmo es que haya sido precisamente la se­cretaría de Derechos Humanos de IU uno de los encargados de llamar a la movilización, despre­ciando así los informes de Amnistía Internacio­nal que año tras año denuncian al régimen castrista por conculcar las libertades fundamenta­les. Mientras esta izquierda mira con desver­güenza para otra parte, en Cuba se sigue encar­celando sin cargos y sin juicio a las personas, se hostiga a los disidentes y a los activistas de los derechos humanos, continúa habiendo presos políticos y sigue vigente la pena de muerte.

En esta ceremonia de manipulación, los orga­nizadores de la esperpéntica manifestación de ayer criticaron dos cosas: el «bloqueo criminal» que, aseguran, EEUU mantiene sobre la isla, y la «grosera injerencia» en los asuntos internos cubanos de Esperanza Aguirre.

A lo primero cabe responder que Cuba no está sometida a ningún bloqueo, sino a un embargo, y que éste afecta sólo a determinados sectores. De hecho, EEUU es hoy el primer exportador de productos agrícolas a Cuba. Tan es así, que hay analistas de política internacional que advierten en el sorprendente ataque de Fidel Castro al nuevo presidente de EEUU de esta semana un intento desesperado por evitar que Obama eli­mine definitivamente el embargo, lo que dejaría al régimen sin la posibilidad de seguir utilizando a Washington como la excusa de todos sus ma­les. No es el embargo sino la incapacidad del ré­gimen lo que impide que los cubanos tengan más alimentos y mejores servicios básicos.

Las acusaciones a la presidenta de la Comuni­dad de Madrid por haber dado 500.000 euros (80 millones de pesetas) a asociaciones del exilio cubano se contestan por sí solas, aunque ahí puede estar el quid de la movilización de ayer. Proba­blemente los organizadores han querido utilizar también a Cuba como tambor contra Aguirre, su verdadero y obsesivo objetivo político.

En fin, la izquierda que ayer se manifestó en Madrid a favor de una dictadura, la misma que se desgañita contra Israel en una clara ideologización de los derechos humanos, es un bochorno para la democracia. Sólo podemos confiar en que lo que quieren para los cubanos no lo consigan aquí para los españoles. El país ya ha pasado por eso y prefiere vivir en un Estado de Derecho.

(Editorial del diario El mundo, domingo 1 de febrero de 2009.)

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