lunes, 23 de marzo de 2009

Poco de fiar

Varios compañeros de trabajo o colegas de profesión se ponen de acuerdo para intentar cumplir un objetivo común, digamos, reúnen dinero para comprar un ordenador de última generación mucho más potente para su trabajo profesional y lo van a comprar por piezas. Imaginemos que a punto de realizar la compra, unos diez minutos antes de sacar su dinero de la caja común, uno de ellos decide retirarse y avisa al resto de sus colegas. Pero no lo hace directamente sino a través de su hermano que avisa al resto con una llamada de teléfono. Es casi seguro que nadie dudaría en reconocer que este colega tiene razón al querer retirar su patrimonio de un proyecto que ya no quiere, pero éticamente, moralmente ha quedado en entredicho su palabra.

Lo mismo le ha sucedido al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en España al anunciar in extremis la retirada de las tropas de Kosovo. Es triste que este tipo de medidas, de tendencia progrepacifista, sea la norma en las relaciones internacionales de un gobierno en cualquier país serio. Ya lo hizo antes Zapatero con la retirada de las tropas de Irak y con argumentos poco sólidos: que era una guerra ilegal, (mentira porque la OTAN la apoyó) y que España había entrado de forma ilegal (España no participó en la invasión, sino en la reconstrucción posterior). Es curioso que Durão Barroso estuvo en las azores y Portugal realizó una faena similar en la guerra de Irak a la de España, y sin embargo los partidos de la democracia liberal de ese país no han tenido el mismo coste político que ha tenido en España el Partido Popular, lo que dice mucho sobre la posición de la labor de los partidos de la oposición en esas fechas.

De todas maneras, es cierto que el gobierno de España tiene todo el derecho de retirarse, como cualquier otro gobierno, de cualquier escenario bélico mundial que ya no le parezca conveniente. Sin embargo, puede hacerlo de manera adecuada, sin faltar el respeto a sus aliados ni crear situaciones que en el futuro puedan afectar las relaciones del Estado.

En las relaciones internacionales, la infracción es mayor pues no existen amigos, sino aliados, y las meteduras de pata del gobierno de turno afectan a la sociedad general. Si se quiere retirar las tropas de Kosovo hay miles de formas dignas de hacerlo sin levantar ampollas de los aliados. La confianza en las relaciones internacionales es algo que se logra con mucho esfuerzo y repetidos gestos, y su pérdida es cuestión de minutos. Es la naturaleza humana que se extiende a las relaciones internacionales. Si me haces varios gestos atractivos me demuestras que eres de fiar pero si me haces uno sólo de naturaleza contraria, te pongo bajo la lupa.

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