Darwin nos soltó a rajatabla que veníamos de un mono. Lo dijo sin mucha seguridad porque no había podido probarlo, sólo por la intuición derivada de una observación inteligente. La posteridad le ha dado la razón. Hoy sólo unos pocos que ponen frenos a su inteligencia con supersticiones o cuestiones de fe sin raciocinio, no abrazan al darwinismo.
Ahora nos instan desde las instituciones a sumarnos al bibianismo.
Bibiana Aído, la ministra de igualdad del reino de España, siempre tan dispuesta a la polémica, ha dicho en una entrevista que un feto de 14 semanas no es un ser humano porque la afirmación no tiene base científica. Y lo dijo tan fresca, como si bebiera agua, sin que se la cayera un pendiente, o le resbalara un pie, o le temblara la voz. Creo que somos injustos y no la estamos entendiendo bien. Bibiana, quiere bibianizar a la sociedad española. No es bibianizar sinónimo de socializar o convertir al socialismo. Bibianizar es crear un mundo más allá de la realidad, donde existen miembros y miembras, personas y personos, fetuchos que no seres humanos. Ya sé que crear un mundo más allá de la realidad encaja con el socialismo pero no es igual.
Aído –o mejor Bibiana– es la responsable de un ministerio absurdo sin competencias claras. La igualdad es importante pero no una materia que justifique sacarla del ministerio de asuntos sociales. Si fuera tan importante se crea un departamento dentro del propio Ministerio, se la da cierta o mucha autonomía ¡y listo!, pero no. Si se crea todo un presupuesto, con un edificio propio, personal a cargo, dinero limpio del ciudadano para gastar, es por pura propaganda de cara a la galería. Un ministerio de igualdad sirve para lo mismo que sirve uno de vivienda: “¡Eh, ciudadanos, estamos haciendo algo para resolver tu problema!”, parecen gritar los políticos con estos gabinetes que no tienen competencias propias ni cambian nada de la materia que asumen.
Por eso esta mujer necesita convertirnos, tener presencia en los medios, sacarnos de nuestra ignorancia científica para demostrarnos que no sabemos siquiera identificar a nuestros hijos. Porque habrá embarazadas quienes ahora dudarán si comprar biberón o cuenco de comida, pañales de bebés o arena para que cague el gato, chupete o bozal. O quizás no duden ni un poquito y manden a tomar por saco a esta ministra, pero serán injustas con ella, que sólo quiere hacernos ver que tenemos muy poco sentido común.
“Y parecía que el apóstol iba a morir en el año del centenario”, (parafraseamos en Cuba cuando sucede algo inesperado que enrarece más la situación de lo que ya lo estaba) y aparece nuestro señor presidente del gobierno para aclarar el tema cuando vio que todo se había salido de las manos y dice que su deseo de implantar la ley de que una adolescente de 16 años pueda abortar sin consentimiento de los padres es para evitar que estos puedan interferir en la decisión de ella. ¡Toma castaña! Los padres intervienen en las decisiones de los hijos. ¿Qué hace entonces el Estado con estas leyes y argumentos?
Nada, no malinterpretemos. Sólo quieren ayudarnos porque somos ignorantes, malos padres y peores ciudadanos. Por algo me atrae al liberalismo.
Ahora nos instan desde las instituciones a sumarnos al bibianismo.
Bibiana Aído, la ministra de igualdad del reino de España, siempre tan dispuesta a la polémica, ha dicho en una entrevista que un feto de 14 semanas no es un ser humano porque la afirmación no tiene base científica. Y lo dijo tan fresca, como si bebiera agua, sin que se la cayera un pendiente, o le resbalara un pie, o le temblara la voz. Creo que somos injustos y no la estamos entendiendo bien. Bibiana, quiere bibianizar a la sociedad española. No es bibianizar sinónimo de socializar o convertir al socialismo. Bibianizar es crear un mundo más allá de la realidad, donde existen miembros y miembras, personas y personos, fetuchos que no seres humanos. Ya sé que crear un mundo más allá de la realidad encaja con el socialismo pero no es igual.
Aído –o mejor Bibiana– es la responsable de un ministerio absurdo sin competencias claras. La igualdad es importante pero no una materia que justifique sacarla del ministerio de asuntos sociales. Si fuera tan importante se crea un departamento dentro del propio Ministerio, se la da cierta o mucha autonomía ¡y listo!, pero no. Si se crea todo un presupuesto, con un edificio propio, personal a cargo, dinero limpio del ciudadano para gastar, es por pura propaganda de cara a la galería. Un ministerio de igualdad sirve para lo mismo que sirve uno de vivienda: “¡Eh, ciudadanos, estamos haciendo algo para resolver tu problema!”, parecen gritar los políticos con estos gabinetes que no tienen competencias propias ni cambian nada de la materia que asumen.
Por eso esta mujer necesita convertirnos, tener presencia en los medios, sacarnos de nuestra ignorancia científica para demostrarnos que no sabemos siquiera identificar a nuestros hijos. Porque habrá embarazadas quienes ahora dudarán si comprar biberón o cuenco de comida, pañales de bebés o arena para que cague el gato, chupete o bozal. O quizás no duden ni un poquito y manden a tomar por saco a esta ministra, pero serán injustas con ella, que sólo quiere hacernos ver que tenemos muy poco sentido común.
“Y parecía que el apóstol iba a morir en el año del centenario”, (parafraseamos en Cuba cuando sucede algo inesperado que enrarece más la situación de lo que ya lo estaba) y aparece nuestro señor presidente del gobierno para aclarar el tema cuando vio que todo se había salido de las manos y dice que su deseo de implantar la ley de que una adolescente de 16 años pueda abortar sin consentimiento de los padres es para evitar que estos puedan interferir en la decisión de ella. ¡Toma castaña! Los padres intervienen en las decisiones de los hijos. ¿Qué hace entonces el Estado con estas leyes y argumentos?
Nada, no malinterpretemos. Sólo quieren ayudarnos porque somos ignorantes, malos padres y peores ciudadanos. Por algo me atrae al liberalismo.



1 comentario:
Este personaje de cuento no tiene vergüenza y debería dimitir junto con el que dice ser presidente del gobierno.
¡Canallas!, ¡cerdos!, ¡asesinos!, tenían que dimitir todos y cada uno de estos impresentables.
¿Y quién defiende al SER HUMANO gestante?, ¡qué lástima!, ¿qué derecho tiene nadie de quitarle la vida a un SER HUMANO de dos semanas, un mes o 4 meses de gestación?, ¿acaso creen que no sufren cuando lo rompen poquito a poco para extraerlo?.
Hay que ser muy pero que muy egoístas para matar de una forma tan cruel, a tu propio hijo que no ha pedido nacer.
Y a ésta tal Bibiana...no tengo palabras para decir lo que siento con gentuza como ésta y además con un cargo que deberíamos sentirnos orgullosos todos los españoles y en cambio a mí me da tremendo asco.
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