Un buque español Marqués de la Ensenada atrapa unos piratas somalíes en el golfo de Adén y los intenta traer a España para juzgarlos. Los jueces españoles, que juzgan por igual a Pinochet, al ex presidente chino o al gobierno israelí, pero no se atreven con Fidel Castro, reciben por parte de la fiscalía española el visto bueno: que sí, que sí, que los jueces españoles son competentes para juzgar a los piratas somalíes en España y que los traigan que ya aquí los envíamos a prisión provisional en espera del juicio.Pero hete aquí que el Ministerio de Relaciones Exteriores de España llama la atención a la Fiscalía porque existe un acuerdo europeo con Kenia que, supuestamente, obliga a que los piratas sean juzgados en el país africano. Bien, la fiscalía, reconociendo su error, da un paso atrás y exige al juez que dicte un auto para que los libere y, posteriormente los envíe a Kenia, donde supuestamente deberán ser juzgados por piratería. Entre otras cosas hay que recordar que en España no existe el delito de piratería.
El juez acata la orden de la fiscalía y decide que sí que hay que liberar a los pobres señores expropiadores de transportes marítimos (más conocidos como piratas), pero en lo de enviar a Kenia descubre ¡oh, mira qué curioso!, que en Kenia los señores expropiadores no serán tratados con todos sus derechos legales y humanos y decreta la libertad de los piratas pero a la vez decide negar su entrega al gobierno africano. Por el contrario exige al buque Marqués de la Ensenada, que realice un tour africano y los libere (felices y con sus derechos intactos) en algún lugar de la costa de África.
Reacciones:
Los medios de comunicación: Vergonzoso enfrentamiento entre poderes en España a cuenta de los piratas somalíes.
Estados Unidos: Menos mal que aniquilamos a los piratas en cuanto pudimos. Si se los dejamos a estos...
Francia: ¿Y si se le ocurre a los jueces españoles juzgarnos por perseguir a los piratas en territorio africano?
El resto de los países del primer mundo: ¿Pero qué les pasa a estos españoles?
Yo mismo: ¡Dios mío en qué país he venido a exiliarme!
El gobierno: No dice nada porque nunca dice nada de nada.
Los marineros del Marqués de la Ensenada: A los próximos piratas les decimos adiós sin detenerlos.
Los señores expropiadores de transporte marítimo (antes piratas): ¡Viva España y viva la justicia española!



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