martes, 18 de agosto de 2009

La improvisación como forma de gobernar

Hace unos meses el gobierno socialista español, en medio de las cifras alarmantes del paro –más del doble que el resto de los países desarrollados–, anunció a bombo y platillo un avanzado proyecto de ley para cambiar el modelo productivo con el objetivo de atacar de forma directa las causas de la crisis.

La idea del cambio de modelo fue recibida con entusiasmo por los grupos socialdemócratas y fue atacada por el Partido Popular y los grupos vinculados a él.

A la vuelta de varios meses la filtración de un mail que partió desde la presidencia de gobierno ha dejado en evidencia la escasez de argumentos sustanciosos de dicho proyecto y su verdadera naturaleza política, más para la publicidad del socialismo que para acabar con la crisis española.

En el mail se “pide” a los ministros socialistas que aporten ideas imaginativas para llenar esta ley sin contenido que (ahora ha quedado bastante claro) se anunció precipitadamente y sin un objetivo claro de lo que se pretendía más que hacerle creer al ciudadano que el gobierno hacía algo sustancial para enfrentar la crisis.

En realidad, el cambio de modelo productivo es, entre muchas otras cosas, algo que se escapa de las manos del ejecutivo de un país democrático. Incluso, de las dictaduras, por mucho que parezca lo contrario.

Los modelos productivos de una sociedad se implantan desde abajo. Cuando la gente, en un medio de libertad económica, política y social, considera que existe algo en lo que puede ganar dinero, encamina sus esfuerzos en fomentar esa actividad concreta que le reportará beneficios. Si la actividad es lo suficientemente importante para generar liquidez para muchos habrá un aluvión de inversores que se apuntarán a esa forma de ganar dinero y se creará un sector que enriquecerá el país de forma general.

Así ha sido desde que el mundo es mundo. Y ha sucedido con la construcción en España. Se invertía en construcción mucho dinero pero a la vez todo lo que se invertía se recuperaba y se ganaba más del doble, y en algunos casos más del quíntuple de la inversión inicial. Esto generó un mercado y una forma de ganar dinero muy rápida, aunque inflacionista. Cualquier observador serio, sin llegar a ser un especialista en economía, podía prever que algún día el precio de la vivienda tendría que caer, provocando que las ganancias ya no fueran tan rentables como antes. Y generando a su vez, una huida de los inversores desde la construcción a otros sectores.

Dicho esto, el cambio de modelo productivo es algo que genera el propio mercado, lo haga para bien o lo haga para mal, lo haga de forma rentable o inflacionista, la realidad es que la gente invierte su dinero en lo que le da más dinero y no en lo que el gobierno pueda proponerles.
Por tanto proponer un cambio de modelo productivo desde el gobierno es una utopía como la que pretendía Castro de fabricar vacas caseras para cada familia de forma que se autoabastecieran de leche sin el concurso del estado. ¡Absurdo!

Lo peor es que esta forma de gobernar por decreto no es nueva en el ejecutivo español. Zapatero fue pillado por un micrófono abierto alguna vez, diciendo a un ministro refiriéndose a una ley: “hay que aprobarla como sea”, y esto ha sido norma en todos los proyectos de este gobierno, incluso los más disparatados, que han sido aprobados luego de delirantes negociaciones con partidos de corte nacionalista que pretenden desgajar territorios enteros del estado español.

Pedir “imaginación” para llenar de contenido una ley sin sustancia, fue lo que hicieron cuando establecieron un ministerio de vivienda, un ministerio que no tiene competencias dado que el precio de las viviendas lo determina el mercado y las viviendas sociales pueden ser atendidas por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

Improvisación y mala conciencia se usaron cuando se anunció la deducción de los 400 euros por trabajador; improvisación y mala conciencia se usaron ahora para anunciar la ayuda de los 420 para los trabajadores que se quedaran sin subsidio del paro, pero sólo los que hayan perdido el trabajo después del 1 de agosto.

El colmo del mail que se filtró hace unos días es la enigmática frase que lo cierra:
“Cualquier duda, me preguntáis y casi seguro que no tendré respuesta, pero me encargaré de buscarla.” Esto es, no tengo idea de lo que estamos haciendo pero ya nos inventaremos las justificaciones y los argumentos. Así gobierna el socialismo de Zapatero.

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