miércoles, 21 de octubre de 2009

Cuba, ¿señales de apertura?

Las noticias que llegan desde Cuba en los últimos dos años son difíciles de interpretar si se trata de identificar los símbolos de una supuesta transición hacia la democracia, o cuando menos de alguna apertura hacia los cubanos.

¿Realmente ha habido cambios sustanciales en la vida de un cubano desde la salida de Fidel Castro del gobierno? Hagamos un ejercicio de regresión mental en el tiempo sobre lo que no podía hacer un cubano y que tiene permitido hoy.

Por ejemplo, ya puede entrar a todos los hoteles de la isla a hospedarse, puede poseer en propiedad un móvil, algunos ya pueden viajar al extranjero sin necesidad de permiso de salida del gobierno (sólo si han obtenido una nacionalidad extranjera y sólo al nuevo país de donde es nacional), puede entrar electrodomésticos en su país si los trae desde el extranjero.

¿Otras señales de un posible cambio? Existen negociaciones bajo cuerda entre delegaciones de Cuba y Estados Unidos, que también han permitido aperturas como que artistas cubanos comprometidos con el sistema visiten Estados Unidos.

En esta misma tendencia se han abierto por primera vez las puertas de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana a artistas e intelectuales que no son opositores, lo cual era impensable hace apenas un año. Igualmente los cubanos han asistido a un megaconcierto de artistas extranjeros y cubanos donde han escuchado por vez primera después de 50 años que el exilio cubano no es el enemigo.

Todo esto significa mínimos logros en términos de libertad para el cubano de la calle. La mayoría de los cambios que ha visto el ciudadano son superficiales, medidas e intenciones que afectan a muy pocos cubanos o que permiten mínimos cambios en el inevitable camino hacia la democracia.

Es evidente que Raúl Castro no es un demócrata. Nadie puede esperar que abra el camino hacia la transición democrática en la isla, al menos no de forma intencionada. Sin embargo, no es prudente soslayar que algo se está moviendo en la isla a pesar de todo, algo se ha logrado desde que las riendas del poder no están únicamente en las manos de Fidel castro.

Cualquier gobierno que hubiese en la isla, incluso el actual totalitario cubano, debería ser consciente de la tensa situación a la que está abocado el ciudadano, que algo habría que hacer para que la gente tenga un mínimo de aire para sobrevivir.

Pedir al régimen que haga lo que se debe hacer: libertad económica, libertad de prensa, opinión y reunión, respeto a los derechos humanos, etc, es impensable. O mejor, pedir estos derechos es una obligación moral, pero esperar que nos los faciliten los mismos que los han conculcado, es punto menos que absurdo.

Por tanto, los mínimos cambios obtenidos hasta ahora son pasos de gigante en un país como Cuba, donde disentir es delito.

Por eso es de agradecer que el primer socio comercial de Cuba en alimentos y medicinas sea Estados Unidos, lo que no parece que cambiará en los próximos años.

También se está expandiendo un rumor que ha llegado a las páginas de una revista del sistema como Temas, y es la necesidad de que los cubanos que emigren no pierdan su derecho a heredar los bienes de sus familiares en Cuba y que no se les exija un pasaporte cubano para entrar en Cuba cuando han obtenido una nacionalidad extranjera.

Nada se mueve en Cuba a esas esferas que no esté previamente censurado por un funcionario del gobierno, y dicho funcionario tiene una cartilla de lo que puede y no puede permitir; y si tiene dudas pregunta a sus superiores. Esto quiere decir que un río sonando, algún objeto trae.

La democracia no llegará a Cuba mientras algún Castro esté con el mango del sartén en sus manos, no creo que haya muchas dudas sobre este supuesto. Pero algo se está moviendo en la isla a pesar del gobierno.

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