miércoles, 11 de noviembre de 2009

No es caída, es derribo del muro

¿Has pensado, amigo cubano que vives fuera de la isla, la importancia de lo que estás viviendo ahora con los fastos por la caída del muro de Berlín?

Europa y todo el mundo libre se regocija por uno de los momentos más importantes de la historia, quizás aquel momento que significó el fin del siglo XX desde el punto de vista histórico que no cronológico.

Pensemos juntos:

¿Cuándo se considera que terminó la historia antigua? Con la caída del imperio romano de occidente presumiblemente en el año 476.

¿Cuándo se considera que se inició la era moderna? Cuando Colón llegó a América en 1492.

¿Cuándo se inició la era histórica contemporánea? Con la revolución Francesa en 1789 aunque algunos consideran que se inició en la revolución rusa de 1917.

¿Qué tienen todos estos hechos en común? Dos argumentos principales: el cambio de la base productiva de una sociedad a otra. Es decir, aquellos que mantienen el sistema, la base sobre la que se asienta el sistema, aquella clase social sobre la que recae el peso de la producción.

Y el segundo argumento es que no son fechas cerradas. Nadie considera que la era moderna comenzó en 1500, sino en 1492 porque el hecho del encuentro entre americanos y europeos cambió las relaciones socioeconómicas internacionales y revolucionó el planeta.

Por lo tanto, si escogiéramos un hecho relevante, un evento que cambió el mundo, que nos ha hecho cambiar la visión de la historia, en lo que va de siglo o el anterior que sea posterior a la revolución rusa de 1917, quizás haya dos que sean dignos de mencionar: la caída del muro de Berlín en el 9 de noviembre de 1989 y el ataque terrorista a las torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

En el futuro cuando se estudie la historia del siglo XX no parece que haya dos hechos más importantes que estos para cortar el cambio de siglo.

El ataque a las torres gemelas provocó una respuesta casi unánime mundial contra el mundo islamista radical, incluso países del Medio o Cercano Oriente se unieron a Occidente contra los terroristas y dio origen a la infortunada Guerra de Irak que ha radicalizado aún más la brecha entre Occidente y el mundo radical islamista.

Sin embargo es aún más importante el derribo del muro de Berlín porque fue el inicio del fin de la era comunista. El muro era el símbolo aparentemente inexpugnable de la fortaleza de un sistema que se desmoronó como un castillo de naipes. El comunismo, como sistema socioeconómico, desapareció paulatinamente de la escena mundial quedando apenas unos pocos países que van contra la marea incontenible de la historia. Occidente demostró una superioridad económica, política y social que dejó en evidencia las dictaduras comunistas y socialistas.

La correlación de fuerzas mundiales cambió por completo. Los antiguos países comunistas transitaron en mayor o menor medida hacia la democracia formando parte del bloque de lo que antes eran sus enemigos: Occidente.

Surgió, o mejor, emergió desde la oscuridad un nuevo enemigo para la democracia occidental: el islamismo radical, que ya existía y había golpeado en varias oportunidades, pero su impacto estaba mediatizado por el empuje de la Guerra Fría. Su máximo momento histórico fue el 11 de septiembre de 2001 con el ataque a las torres gemelas.

Por lo tanto si tienes la suerte de vivir fuera de Cuba estás viviendo un hecho vital, los festejos por el fin de un sistema opresor e irrespetuoso con los derechos humanos.

Por el contrario en la isla, haciendo gala de una ignorancia y una manipulación insalvable, se celebra el inicio de la revolución bolchevique porque no se pueden dar loas a la libertad sino a la violación de ella.

Disfrutemos pues lo que es un hecho histórico universal: el fin de la era comunista con el derribo del muro que dividía a los hijos de una patria en dos. Ese muro caerá en Cuba algún día no muy lejano.

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