miércoles, 30 de septiembre de 2009

Eficaz ganador de elecciones

Es incomprensible que el clamor general de la sociedad española gire en contra de las políticas aplicadas por el partido socialista en el poder mientras que las encuestas auguran lo que en términos electorales se denomina empate técnico con la oposición.

Algo deberían hacer los miembros del Partido Popular español, de alguna forma tendrían que mirarse y autoanalizarse muy dentro para saber por qué, con la peor crisis económica de la democracia, el gobierno más incapaz y errático de los últimos 30 años, aún las encuestas no los dan como ganadores.

Es verdad que las encuestas son sólo vaticinios posibles sobre opiniones que podrían ser irreales, pero mucha gente de la calle también lo expresa a los cuatro vientos: “Este Zapatero nos va a llevar a la ruina, pero al PP no lo voto”.

¿Por qué sucede esto? ¿Qué motivación tiene la gente para preferir un gobierno ineficaz y mentiroso antes que votar a la oposición?

Es una cuestión interesante digna de un análisis sociológico. España es un país de izquierdas. La dictadura de Franco vacunó a la gente contra el fascismo como espero que la de los Castro vacune a los cubanos contra el comunismo. El votante español identifica cualquier partido, grupo o lobby que no sea socialista o comunista como fascista.

Si no eres votante popular pero defiendes algunas de sus políticas te acusan de facha, un término que se usa como sinónimo de fascista. Pero igual te cuelgan el cartelito si extiendes tus críticas al socialismo, a las políticas descontroladas de gasto social, a la infinita subida del paro, a los perjuicios de la inmigración, a la mentecata política exterior del socialismo zapateril. La justicia española es criticada por todos los españoles pero ningún partido se atreve a endurecer las penas porque esos mismos españoles los acusarían de fascistas.

Al final ha quedado en el imaginario popular una identificación torticera y mentirosa del Partido Popular con el franquismo, con la dictadura, con la mano dura, el atraso, la Edad Media, el oscurantismo. Y no existe argumento contrario capaz de hacer cambiar esta idea ilógica y con tan poco sentido común. Entre otras cosas porque tanto socialistas como populares tienen antepasados anclados en el gobierno de la dictadura y jamás la democracia liberal española ha tomado medidas contrarias a la cultura democrática.

El socialista Manuel Chaves ha ganado la presidencia en Andalucía durante 19 años con el paro y los impuestos más altos de España. José Luis Rodríguez Zapatero, que llegó al gobierno producto de una revuelta popular condicionada por un atentado terrorista en Madrid, ha ganado todas las elecciones a las que se ha presentado con políticas cada día más descontroladas y una pésima gestión de gobierno.

Es, el presidente español, un eficaz ganador de elecciones, aunque no podría decirse lo mismo de su mandato.

Una muestra de tantas:

La primera vez que el presidente del gobierno habló de subida de impuestos lo hizo en junio en una entrevista que ofreció a Concha García Campoy en las mañanas de Cuatro y dijo que en ningún caso habría subida de impuestos. Menos de 15 días más tarde, José Blanco, Ministro de Fomento, dijo que sí la habría. Luego se han sucedido las infinitas improvisaciones: subida, pero temporal y sólo a las rentas altas, luego que era, en parte temporal y sólo a los ricos, y ahora se dice que es indefinida y para las rentas medias.

El ciudadano español debería dejar de votar con ideologías. No es posible que un eficaz ganador de elecciones pero tan mal presidente nos gobierne por más tiempo.

No hay más que mirar los retruécanos verbales en los que se mete Elena Salgado, la vicepresidenta del gobierno y supuesta Ministra de Economía para explicar lo inexplicable; la subida de impuestos. Y para los que no lo saben: rascarse con el dedo, de la forma en que lo hace al final del vídeo es sinónimo de hostilidad: ni ella se cree lo que está contando.

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