jueves, 1 de octubre de 2009

La dictadura del consumo y la izquierda tonta

Ya me harta el tema del concierto de Juanes. La comunidad cubana del exilio, dónde me incluyo, hemos dado una importancia a este hecho que ha trascendido lo que realmente es: un concierto.

Sin embargo, cuando decides alejarte de él, cuando quieres dedicarte a otra cosa, prestar atención a aquello que te importa de verdad, siempre aparece esta historia en la esquina de cualquier diario, página web o programa de televisión.

Lo último que me ha sorprendido son las declaraciones de Miguel Bosé en el programa Salvados de laSexta televisión en medio de su euforia amoroso-pacifista cubana.

Haciendo gala de una ignorancia desconcertante o una manipulación típica de la izquierda tonta, dijo a los cuatro vientos que en Cuba no hacían falta medicinas. No deja de ser sorprendente porque en la misma frase aseguró que las medicinas que había en Cuba venían de Estados Unidos, y dos frases más allá vuelve a decir que las medicinas hacían más falta en Estados Unidos que en Cuba.

Es obvio, estos artistas de la paz y el amor por encima de la libertad son convenientemente ciegos y sordos ante ciertas dictaduras que representan las ideas que ellos defienden. He tenido conversaciones con mimados hijos de papá que exponen como argumento válido para la supervivencia de la dictadura cubana, ¡la sonrisa de los cubanos! “Si sonríen tanto no deben ser tan infelices, porque aquí la gente es triste en medio de la dictadura del consumo”.

Por desgracia no es una postura tan minoritaria como creía cuando la escuché por primera vez.

Miguel Bosé, Juanes, Olga Tañón, no creo equivocarme al decir que tuvieron buenas intenciones al ir a Cuba, aunque ya no estoy tan seguro, pero su ceguera les impide comprender que las cosas bonitas que ellos defienden de Cuba existen en muchos países (incluso del tercer mundo) donde no oprimen al ciudadano, donde se puede criticar al sistema y se pueden hacer canciones contestatarias sin que te apresen por tener ilegalmente un ordenador en tu casa. Le pasó al cantante Aldo, de Los Aldeanos, que estuvo varias horas a la sombra por este motivo.

Por desgracia, el canto al amor, los mensajes a la paz que llevaron en su concierto, queda mimetizado tras las declaraciones de este tipo, típicas de una izquierda bonachona e ignorante (o malvada y manipuladora) que cree que la revolución cubana es un sueño bonito diferente al capitalismo que odian y que no admite la represión.

No comprenden o no quieren comprender que en la dictadura del consumo tienen la decisión de decidir por sí mismos si consumen o no consumen. Si entras en la vorágine del coche, la hipoteca, las cañitas consuetudinarias de las tardes, el diario desayuno social en los bares, la compra por plazos y la discoteca has decidido consumir, nadie te ha obligado a menos que seas un flemático comprador sin criterio propio e influenciable por la publicidad; si te mantienes ajeno a ello has tenido la libertad para hacerlo.

En Cuba se añora la libertad de poseer esa dictadura del consumo que tanto odian estos buenazos. La misma libertad del consumo que permite a Miguel Bosé ensalzar la medicina de la dictadura comunista cubana mientras abre un negocio de un puticlub en Colombia junto al actor porno Nacho Vidal.

Pero ya se sabe que en Cuba todos pagan su precio. Ellos lo pagaron bajo la mirada –y algo más– de los agentes de la seguridad cubana que no les perdían ojo durante su mensaje de paz.

La presión que recibieron Miguel Bosé, Juanes y el resto en Cuba es la realidad de los cubanos, que viven autocensurándose para evitar el conflicto con el estado, delinquiendo para llevar el pan a la mesa, exiliándose para tener un horizonte de futuro al margen de la islita de sus sueños.

Del programa Salvados me quedo con la frase de un cubano de la calle, un simple ciudadano que pasaba la noche de “botellón” en una de las céntricas calles de la capital cubana; con la voz firme pero tras una mirada triste dejó expresado en un magnífico Close Up: “Esto es una cárcel gigante, una cárcel sin rejas”.

Quizás los mensajeros de la paz se dieron cuenta de esto por primera vez. Espero les sirva de lección.

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