sábado, 17 de enero de 2009

El pie y la teta

Lo siento, España. Eres mi primera patria a falta de que la primera real me acepte tal y como soy como tú me has aceptado, pero no te entiendo. Quizás ser español sea eso precisamente: una constante contradicción que permite preocuparse de la inmigración cuando toda la vida has vivido fuera de la península, o tener los salarios más bajos de Europa y ser la que más aporta dinero a ONGs y asociaciones de ayuda al tercer mundo.

No te entiendo querida mía. Ahora te has puesto las manos a la cabeza y has llenado tus periódicos con el escándalo de que una mujer inteligente, capaz, política preparada y sensible, pero guapa, haya enseñado un pie descalzo y parte de sus piernas en un periódico, cuando hace poco rajabas sin par de la sociedad norteamericana porque Janet Jackson enseñó una teta en la tele o cuando todas las semanas tienes mujeres en pelotas en las portadas de las revistas de cualquier quiosco de prensa. Bueno, quizás eso es ser español. Debo ir practicando para cuando mi pasaporte cambie de color.

Algo se me escapa en este lío porque no logro ver en esta foto que Soraya sea menos capaz, menos inteligente o menos política. Muy al contrario ahora me seduce más porque es capaz de tomarse en serio lo que debe tomarse en serio y a la vez es libre para entender el juego de la vida; es por tanto, más humana, no una modosita que esconde a una fría y calculadora portavoz que pone contra la pared a la vicepresidenta del gobierno en cada sesión del Parlamento.

Dame una razón para entenderte, no quiero pasar como el español menos español que no entiende su condición. Quiero ver una bandera española fuera de una multitud que jalea a uno o varios deportistas sin que me provoque asco, sentirme a gusto siendo español sin pretender ser funcionario ni entramparme en hipotecas, seguir admirando a los Estados Unidos sin que me acuses de facha y sobre todo admirar la belleza de una mujer sin que me acuses de machista desde tus entrañas feministas. No creo que sea difícil, sólo quiero que te mires por dentro y me aceptes como soy. Tengo muchos defectos pero estoy dispuesto a mejorar para ayudarte. Mientras tanto, por favor, no te escandalices mientras admiro a Soraya tanto por dentro como por fuera.

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