Esto es lo que se puede decir de los personajes que escriben en el periódico –con perdón de la prensa verdadera– Granma, el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba y del lenguaje al que se suman desde la ideología oficial. No es nuevo que a un dirigente de cualquier sitio del mundo se le acuse de terrorista desde las páginas de este libelo marxista. Ahora le toca a Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, luchadora incansable donde las haya por los derechos civiles y humanos de los cubanos y que se ha ganado la reprobación de los que manejan los hilos de la política –con perdón de los políticos verdaderos– desde la isla caribeña.
Se le acusa de recibir "importantes sumas de dinero de la debilitada mafia cubanoamericana de Miami", de mantener "estrechos vínculos históricos" con los "grupúsculos" opositores en Miami, así como con "terroristas como Luis Posada Carriles", de "utilizar financiamiento de los contribuyentes españoles para sostener a supuestos opositores" que residen en Madrid.
En fin, nada nuevo, la misma estrategia de siempre desde que el comunismo llegó al gobierno en la isla y mediante el cual los críticos son, cuando menos, elementos perturbadores del orden o terroristas, los opositores agentes pagados por la CIA y los exiliados apenas gusanos que traicionan a su patria.
Más que preocupación los ataques del órgano cubano deberían halagar a quien los recibe porque demuestra que su actuación va por el buen camino. El sistema cubano se desprestigia solo sin intervención de nadie.
Se le acusa de recibir "importantes sumas de dinero de la debilitada mafia cubanoamericana de Miami", de mantener "estrechos vínculos históricos" con los "grupúsculos" opositores en Miami, así como con "terroristas como Luis Posada Carriles", de "utilizar financiamiento de los contribuyentes españoles para sostener a supuestos opositores" que residen en Madrid.
En fin, nada nuevo, la misma estrategia de siempre desde que el comunismo llegó al gobierno en la isla y mediante el cual los críticos son, cuando menos, elementos perturbadores del orden o terroristas, los opositores agentes pagados por la CIA y los exiliados apenas gusanos que traicionan a su patria.
Más que preocupación los ataques del órgano cubano deberían halagar a quien los recibe porque demuestra que su actuación va por el buen camino. El sistema cubano se desprestigia solo sin intervención de nadie.



No hay comentarios:
Publicar un comentario